miércoles, 05 de agosto de 2020 |Hora: : :

Universidad Provincial de Ezeiza


Respuestas ante el contexto de aislamiento por COVID-19

Fecha Publicación: 26/05/2020  10:00 

Escribe para Universidades Hoy, el Ingeniero Daniel Galli, Rector de la Universidad Provincial de Ezeiza (UPE)
 
En línea con las políticas públicas de Salud y Educación producidas en el contexto de la pandemia por COVID 19, la Universidad Provincial de Ezeiza (UPE) ha puesto en funcionamiento una respuesta inmediata, con la voluntad de seguir las recomendaciones ministeriales de sostener la actividad académica mediante la implementación de estrategias virtuales. Las autoridades de la UPE resolvieron mantener la Universidad abierta con su edificio cerrado, ofreciendo 165 aulas virtuales para acompañar a los alumnos cursantes de sus 14 carreras de Tecnicaturas y Licenciaturas.
 
Si bien la Universidad acompaña desde el primer momento los requerimientos de la Municipalidad y diversos organismos con el aporte de voluntarios en el Hospital Zonal General de Agudos Dr. Alberto Antranik Eurnekian, la presentación de investigaciones ante el MINCyT, la presencia de desarrolladores informáticos requeridos para colaborar con la Provincia de Buenos Aires- la UPE es una Universidad pública que, enmarcada en su autonomía, definió prioritariamente acompañar al claustro estudiantil generando propuestas de formación mediadas por las TIC con el objetivo de sostener la trayectoria educativa con las herramientas disponibles. 
 
Es verdad que muchas Universidades de gestión pública y privada lo han hecho. Pero la UPE, siendo una universidad joven, con escasa trayectoria en la educación virtual y de corte netamente presencial, logró virtualizar todas sus asignaturas para transitar la pandemia, sosteniendo en su plataforma virtual de enseñanza y aprendizaje (EVEA) a 5000 estudiantes. La Universidad también acudió a las TIC para el dictado de propuestas de extensión universitaria de carácter cultural, deportivo y de salud, que puedan desarrollarse por esta vía, y definió promover aquellas actividades de investigación que no requiriesen prácticas de laboratorio, generando nuevas líneas de investigación orientadas a conocer, intervenir y proyectar en el contacto actual.
 
El momento resulta muy complejo dado que los aspectos económicos y laborales cruzan inevitablemente lo académico y la incertidumbre se constituye en una característica que parece profundizarse día a día. Esta complejidad se agudiza con el perfil de las carreras de la UPE, que identifican planos productivos muy concretos. Mientras que la Tecnicatura Universitaria en Desarrollo de Software, las carreras de Logística y las del campo de la Higiene y la Seguridad, pueden encontrar en la pandemia nuevas oportunidades, en algunos sectores; las carreras en Comercio Internacional, Turismo o Gestión Aeroportuaria evidencian un peor panorama al menos mientras dure la cuarentena, debido a los cierres fronterizos, la prohibición de viajes, la paralización general del turismo y la limitación de otras tantas actividades vinculadas a esos sectores.
 
Asimismo, se debe resaltar que el Sistema Universitario, en general, está a la altura de la hora. Resulta insoslayable el reconocimiento puntual a los docentes que participan de las clases virtuales, trabajando muchas más horas y con un nuevo esquema laboral, que impone un método de enseñanza y aprendizaje basado en tres aspectos centrales: una construcción dual, más que jerárquica, donde docentes y estudiantes enseñan y aprenden al mismo tiempo;  un trabajo docente previo basado en la revisión de su propio saber que ayuda a reforzar los conocimientos profesionales y específicos al momento de tener que definir, en esta virtualidad, qué y cómo enseñar;  y la tecnología como elemento facilitador y mediador de la enseñanza y el aprendizaje y que, al ser muchas veces desigual, complejiza objetivos inclusivos y comunes.
 
La percepción de los estudiantes
 
Institucionalmente las dudas giraban en torno a la percepción, la recepción y la vinculación de los estudiantes con esta nueva modalidad. Para ello la UPE recurrió a un estudio sistemático de valoración (efectuado durante la última semana de abril 2020) enfocado a conocer las condiciones de estudio, el clima familiar, la apreciación de los estudiantes respecto al trabajo realizado por la institución en general y su visión respecto a la educación virtual, teniendo en cuenta que la mayoría de ellos ha experimentado por primera vez la vida universitaria en esta modalidad.
 
 
Esta encuesta se ha diseñado a partir de cuatro ejes centrales de relevamiento: 
 
1) Tecnología disponible, 
2) Implementación del Entorno Virtual- EVEA-;
3) Clima personal; y 
4) Trabajo, familia y tiempo libre
 
Cada uno de los ejes incluye una serie de aspectos que intentan definir el panorama integral que se evidencia a partir de esta implementación. En el eje Tecnológico se analizan cuáles son las herramientas, los dispositivos para conectarse a la red y con qué tipo de conectividad cuentan los estudiantes para realizar sus actividades académicas. En el eje Implementación del Entorno Virtual se analizan los modos de construcción del aprendizaje mediante la instancia virtual implementada por la Universidad, como también nos orienta sobre el estado de satisfacción o dificultades que puedan presentar los alumnos. En el eje Clima personal se analizan las circunstancias, emociones y preocupaciones que están atravesando a los estudiantes durante la pandemia y, por último, en el eje de Trabajo, familia y tiempo libre se aborda el estudio de situación familiar, social, laboral y de recreación u ocio -si lo hubiera- de los alumnos a partir del aislamiento obligatorio.
 
Algunos hallazgos relevantes
 
Los resultados de la encuesta respondida por 2.000 estudiantes, número significativo que representa a más del 40%de los estudiantes activos en el EVEA, revelan algunos hallazgos interesantes para el análisis posterior.
 
Entre ellos, 9 de cada diez alumnos recomendarían la UPE a sus amigos, lo que revela un alto grado de satisfacción respecto de la gestión que realiza la institución en este momento. Mientras que el 72% valora positivamente la implementación virtual educativa.
 
 
En lo atinente a la forma de conexión utilizada por los estudiantes para ingresar al EVEA, un 57% expresa que utiliza el celular como único medio de acceso al entorno, un 22% utiliza exclusivamente notebook, mientras que un 15 % lo hace desde una PC de escritorio. Si tenemos en cuenta el significativo porcentaje que solamente posee el celular como medio de conexión, éste varía de acuerdo a las carreras que cursan: mientras que en Comercio Internacional el porcentaje sube a un 65%, Gestión Aeroportuaria y Turismo se emplazan alrededor del 50% (53 y 52% respectivamente) y en el resto de las carreras el número desciende.
 
 
Cuando se indaga a los estudiantes sobre el acceso a internet los datos también son significativos, solamente un 10% manifiesta no tener acceso; sin embargo, dentro del 90% que sí tiene acceso a internet el 20% tiene conexiones con bajadas inferiores a un 1MBps.
 
 
Respecto a la situación laboral de los estudiantes al momento de ser encuestados, un 23% manifiesta haber perdido el trabajo al inicio del Aislamiento Preventivo Social Obligatorio, siendo Comercio Internacional la que presenta uno de los guarimos más altos. 
 
 
Consultados sobre el clima personal, y ante la pregunta de cuál es su mayor preocupación en estos momentos, un 48% de los estudiantes ponen en relevancia su salud, la de su familia y amigos por encima del resto; un 25% hacen lo propio respecto de la economía propia, de su familia o amigos; y solamente un 20% entiende que sus estudios son un motivo de preocupación. 
 
Otro dato relevante es el alto porcentaje de estrés que manifiestan tener los estudiantes: 6 de cada diez declara frecuentemente sentir ansiedad o estrés.
 
 
Finalmente podemos destacar que en lo referente a los servicios que la Universidad propone a sus estudiantes, aquellos que nunca utilizaron los sistemas de salud manifestaron su intención de comenzar a hacerlo.
 

Porcentajes de virtualidad

 
Por: Prof. Macarena Forneris, Secretaria Académica UPE
 
Si se analiza el porcentaje de virtualización de las actividades académicas por cada carrera y por cohorte, considerando el número total de asignaturas por plan de estudio y las asignaturas correspondientes al 1º cuatrimestre 2020, la UPE virtualizó entre el 11% y el 16,5% de sus asignaturas. 
 
Asimismo, si se analiza el total de estudiantes matriculados en el EVEA y el porcentaje de estudiantes que al 1º de mayo habían ingresado y realizado alguna actividad puede señalarse que el 76% de los alumnos registraron actividad en el entorno virtual de la UPE. Sin duda, esto no representa ni el porcentaje de retención ni de deserción, pero si muestra la tasa de fidelidad al analizar el número de alumnos matriculados y su actividad virtual en la plataforma implementada por la Universidad para este período.

Conclusiones y análisis global del contexto

 
La virtualidad se instituyó de pronto como único recurso para continuar con nuestras vidas en la pandemia: comunicarnos, pagar impuestos, trabajar, enseñar y aprender fueron posibles sólo con herramientas digitales que aparecieron como una respuesta inmediata y eficiente para las universidades, pero sabemos que vino para quedarse en cierta proporcionalidad como complemento de las actividades presenciales. 
 
Lo que hizo el COVID-19 fue acelerar el ritmo de su implementación, y ganar años para su arribo. De todas formas, llegaría. Incluso junto a las aulas virtuales, el home office se instaurará para las actividades administrativas y el teletrabajo de los graduados. No todo va a cambiar en la post pandemia, como muchos creen, pero seguramente estos formatos laborales se impondrán sobre los preexistentes. Y bienvenidos, aunque generen nuevos desafíos tanto como tensiones gremiales y sectoriales.
 
Por otra parte, un problema importante que surge con esta nueva realidad es la desigualdad tecnológica, representada por la accesibilidad y el equipamiento de los participantes, que debería tener solución desde las políticas públicas en infraestructura tecnológica y de servicios. No es fácil, como no lo son ni han sido nunca las obras públicas: los puentes, las rutas, las cloacas. Pero hay una forma conocida de abordar la cuestión: si hay solución a la vista, el mayor problema podría no ser la tecnología sino lo que los humanos hacemos con ella. El problema medular se transfiere al nivel de conocimientos que, aunque parezca, no viene solo en formato hardware, software, máquinas y libros, sino en un packaging muy sensible, que son las personas o grupos de personas o egresados de las universidades. Por eso, es una gran responsabilidad de cualquier gestión universitaria generarlos, cuidarlos y darles sentido ético.




Fuente: (Daniel Galli - Rector de la Universidad Provincial de Ezeiza)

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